El rey tartamudo y el jabalí – Doñana 50
Últimos post

Blog

El rey tartamudo y el jabalí

Un rayón de jabalí sorprendido en el monte de Doñana. Foto: José María Pérez de Ayala.

Doñana ha acogido durante siglos, y sigue acogiendo, encuentros de ocio de muy elevados líderes mundiales. Citas que cuentan con el añadido acabar teniendo consecuencias, políticas o de negocios. Una visita poco conocida fue, paradójicamente, de las de mayor nivel. El rey Alfonso XIII acompañó al heredero del trono de Inglaterra y su hermano a cazar al coto. Esos dos señores no serían más adelante cualesquiera, pues protagonizaron un par de acontecimientos que conmocionaron a su país.

El rey Alfonso XIII, a la izquierda, y en el centro el príncipe de Gales y su hermano, en Doñana. Foto: archivo Morenés.

Eduardo VIII, en Doñana aún príncipe de Gales, provocó una crisis monárquica y social en Inglaterra cuando dejó el trono por amor. Quería casarse con una señora norteamericana, pero divorciada, Wallis Simpson, y topó con el dilema de tener que elegir. La eligió a ella.

Así que asumió el trono su hermano, a la sazón Jorge VI. Este fue el famoso rey tartamudo, retratado en el film ‘El discurso del rey’, ganador de varios Oscar. Un rey que lidió con la dantesca Segunda Guerra mundial.

Pues ambos se las prometían muy felices todavía en los años 20, cuando tras recorrer varias ciudades españolas llegaron a Doñana para lancear jabalíes. Esta curiosa fórmula de caza, hoy desaparecida en el parque nacional, como todas, consistía en ensartar al cochino montando a caballo. Es una suerte difícil y arriesgada en particular para el caballo, que ha de temer una herida de los colmillos del jabalí enfurecido. Si le saja un tendón, no queda otra que sacrificarlo.

Gonzalo Rivera y el duque de Tarifa tras acabar un lanceo. Foto: archivo Morenés,.

También ha de temer el jinete. De ahí deriva el inesperado honor que logró Juan Espinar, eslabón de la saga de guardas más ancestral de Doñana. Él era en sí pura historia, pues ya había acompañado a los primeros ingleses, Abel Chapman y Walter Buck, cazadores, vinateros, y escritores del famoso libro ‘La España inexplorada’.

El rey Alfonso XIII le concedió a Espinar el honor –hoy algo cómico- de permanecer cubierto en su presencia, tras un accidentado lanceo de jabalíes, en el que el guarda sacó al monarca de un aprieto peligroso cuando su caballo se espantó ante la fiereza del cochino.

Uno de los primeros lanceos de los que se tiene imagen. Foto: archivo Morenés.

Los ‘importantes’ que han lanceado jabalíes son muchos. En 1947 el gran duque Vladimir de Rusia lanceó junto a los príncipes de Brasil, los ‘manriqueños’ Pedro de Orleans y Esperanza de Borbón, tía de Juan Carlos I, residentes en la Dehesa de Gato.

Los reyes belgas Balduino y Fabiola estuvieron del 7 al 10 de enero de 1963, junto al marqueses de Aguilar, el conde de Salinas, una dama de la reina y el jesuita padre José Antonio de Sobrino. Lanceó cochinos, y mató 44 ánsares, contabilidad que llevaron los dueños del coto, los marqueses del Borghetto, durante años.

La presencia allí de Fabiola en varias ocasiones, por cierto, disparó el número de niñas con ese nombre en el reducico universo doñanero.

El jabalí se ha lanceado a caballo en España y Europa desde milenios. Un bronce hallado en Mérida, datado en el siglo VI aC, muestra a un jinete al galope lanceando un jabalí.

Los reyes Alfonso X Felipe II, Carlos I, Felipe IV fueron todos muy aficionados al lanceo o alanceo del jabalí, oso y venado. En una ocasión Eugenia de Montijo, Condesa de Teba y Emperatriz de Francia, participó activamente en un lanceo organizado por el Duque de Medina Sidonia en su finca de Doñana, uno de los mejores cazaderos para este deporte.

Alfonso XIII, que acudía a Doñana a pasar el rato cazando cada vez que sus obligaciones se lo permitían, y al parecer eso resultaba frecuente, lanceó mucho, protagonizando expediciones con resultado de hasta 17 jabalíes muertos.

En el salón principal del Palacio de Marismillas, hoy residencia oficial del Estado para usos protocolarios, se observa un surtido de lanzas para esta modalidad, algunas de ellas diseñadas por el propio duque de Tarifa.

Jugando sin riesgo con el jabalí muerto.

Por si alguno de ustedes se ha quedado con la congoja de no saber qué sería del pobre Eduardo VIII tras renunciar a su empleo, no alberguen temor. Él y Wallis mantuvieron una vida relajadísima, al punto de que fueron de los primeros en ‘descubrir’ el paraíso marbellí. En 1962 se pasaron por el enclave costasoleño, dando así un tremendo espaldarazo al inicio del emporio veraniego malagueño.

Escribe un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Un site de Huelva Información