Literatura y Doñana – Doñana 50
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Literatura y Doñana

Una cría de saltamontes sobre un botón de oro. Foto: José María Pérez de Ayala.

No es Doñana un territorio que haya generado un aluvión literario. Ámbitos paralelos, como el Rocío o el Guadalquivir, han dado lugar a muchos más textos. Por supuesto no se cuenta la abundantísima literatura científica, consecuencia de la declaración como parque nacional. El motivo debe andar en torno a su carácter ignoto, cerrado y periférico a todo durante siglos.

Dos doñaneros de muchos quilates, el escritor Juan Villa y el geógrafo Juan Ojeda, han recogido en un trabajo (La Doñana contada) una reflexión sobre la literatura y este espacio. Incluida va una relación de los libros que ellos consideran mejores referencias. Tomos que ofrecen conocimiento y disfrute más allá de la mera guía de visita. (Género éste al que le tengo mucho respeto, no crean, después de escribir tres).

Las primeras referencias a Doñana empiezan siendo tangenciales en libros de diversa índole. Como el ‘Libro de la Montería’, del rey Alfonso XI, o el ‘Discurso de la Montería’ de Argote de Molina.

En el XVIII, el siglo de las Luces, tanto Antonio Ponz en su ‘Viaje por España’, o el inglés Townsend en su ‘Viaje por España en la época de Carlos III’, inician un relato empírico, sin pasión, abundando en los recursos del territorio.

En el XIX, los viajeros románticos, que tanto repudiaban las llanuras y enaltecían las montañas, no apreciaron en absoluto Doñana, incluido el célebre Ford. El estudioso López Ontiveros destaca que hacia 1840 aparece un libro, ‘Una cacería en el coto de Oñana’, de Rafael Sánchez, en el que se exalta la belleza de paisaje y fauna del lugar.

Algo más adelante aparece el célebre tomo de Antonio Machado y Núñez, abuelo de los poetas, ‘Catálogo de las aves observadas en algunas provincias de Andalucía’, obra iniciática, propia de este darwinista de primera hora.

La secuencia de libros sobre Doñana marca un hito gracias a dos cazadores, en verdad descubridores para el mundo exterior de este universo local que era el coto. Abel Chapman y Walter Buck son dos ingleses que tienen arrendada la caza allí durante 40 años. Escriben ‘La España inexplorada’ (1910), iniciando un punto de vista en el que lo edénico, el paraíso no hollado, sustenta la visión sobre Doñana.

Chapman en 1900 recorriendo el coto en una jornada de caza. Foto: Banco de Imágenes del CSIC.

Después vendrían ‘Retrato de una tierra salvaje’ (1959), de Mountfort, y ‘El mito de Doñana’ de Aquilino Duque, en 1977. Juan Ramón Jiménez, en ‘Platero y yo’, y Cela, en ‘Viaje por Andalucía’, refieren el coto.

En el ámbito de la novela, el gran formato literario a pesar de los intentos por enterrarlo, los amigos Ojeda y Villa cuentan 9 obras que han tenido a Doñana como protagonista en el último siglo, aunque ocho de ellas publicadas a partir de los años 60. No es casualidad. Es cuando Doñana ‘suena’, tanto por la aparición del parque nacional como del turismo de sol y playa.

1.’Frente al mar’, de José López Pinillos (sevillano fallecido en 1922). Los expertos Ojeda y Villa dicen: «la novela cuenta las vicisitudes de un grupo de personas a lo largo de un veraneo en Matalascañas. Una historia amarga. Doñana es un decorado, básicamente abriendo y cerrando la historia».

2.’Peor que descalzos’, de Domingo Manfredi (nacido en Aznalcázar en 1918). Periodista, como el anterior, pariente de los Manfredi que hoy trabajan en Canal Sur y en la Facultad de Periodismo. Se publica en 1963, con 27 capítulos cada uno dedicado a un personaje. Este recorrido traza un retrato de la zona sin buenos ni malos. Eso sí, todos ‘prisioneros’ de un entorno apartado y duro. Un presidio al que mandan a los díscolos.

3.’Por el río abajo’, de Alfonso Grosso y Armando López Salinas (literatos comprometidos con el PCE). Servidor cree que se trata de un ejemplo magistral de nuevo periodismo. Es un relato en primera persona de su viaje desde Sevilla hasta la marisma arrocera, contando las penurias de gente, en verdad, miserable en lo económico. Miran al hombre, no a Doñana, y con un análisis marxista. Hubo de publicarse en París.

Mapa que aparece en la novela, a la izq, y mapa real de 1768.

4.Ágata ojo de gato, de Caballero Bonald (de Jerez, pero también sanluqueño). «Esta novela es el intento más explícito y logrado de crear una auténtica literatura de esta ciénaga», creen Villa y Ojeda. Se ha dicho de ella que es realismo mágico; el tiempo en el que ocurre no está claro; y Doñana es un mito o una leyenda de la que toma el autor lo que desea. Una obra compleja y que queda como cumbre, hasta que alguien la supere, de la literatura doñanera.

5.Baldomero Rodríguez, Picolao, de Vázquez Parladé (sevillano nacido en 1932). Parladé es un cazador y viajero que narra en esta novela al hombre de la marisma, sobre todo al propietario (él) y no tanto al guarda que desea poner en primer plano, Picolao. «La Doñana que el autor aplaude es la que conoce de joven: fincas en manos de particulares con el único fin de la caza».

6.’Doña Ana’, de José María Blanc (gijonés ex propietario de fincas en Doñana). La Fundación José María Blanc da fe de su amor por Doñana. «La historia fluctúa entre el folletín y la fábula», se dice de ella, entre otros comentarios poco amables sobre su calidad.

7.’Crónica de las arenas’, de Juan Villa (almonteño nacido en 1954 y estudioso de la relación del hombre con este territorio). En esta novela se cuenta el nacimiento y desarrollo del Patrimonio Forestal, el empeño estatal para plantar eucaliptos que abastecieran a la industria en los 40 y 50. El paisaje y las personas son coprotagonisas en este magnífico libro (lo dice servidor, entre otros muchos). Aquí Doñana es un resumen de la España autárquica. Se aleja del tópico para contar el drama humano vinculado al presunto paraíso.

8.’El año de Malandar’, de Juan Villa. Aquí se narran con maestría técnica las peripecias de un teniente de carabineros destinado a Doñana en 1930, y su carteo con una amiga en Madrid, donde la olla política hervía hasta llegar a la República. Doñana es el contrapunto a la bulla de la capital.

9.’Doñana, todo era nuevo y salvaje’, de Jorge Molina. Pues sí, es el libro que servidor escribió en 2011. Una novela-reportaje que explica qué pasó entre 1940 y 1970, tanto en Doñana como en la marisma arrocera. Cómo se sufrió en el arroz, y cómo se logró hacer del coto un parque nacional. Con personajes y hechos reales, y combinado con fotografías históricas, volqué lo vivido en el arrozal durante mi infancia, y lo conocido como periodista y visitante respecto a Doñana. Dos mundos contiguos que mutaron a la vez.

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