El dinero no busca la sostenibilidad – Doñana 50
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El dinero no busca la sostenibilidad

Sanlúcar de Barrameda desde el mar. Foto: José María Pérez de Ayala.

A mediados de los años 50, la compañía Chevrol Oil buscó petróleo dentro de Doñana. En 1974, el Gobierno anunció una central nuclear entre Matalascañas y Mazagón. Otros tiempos, pero en el entorno del primer espacio protegido en Andalucía siguen en 2019 las tensiones por el uso de ese territorio y sus recursos. En su 50 aniversario, en Doñana se sigue debatiendo a gritos sobre desarrollo y conservación. El conflicto con los agricultores es parte de un abanico: dragado, pesca, mina, almacén de gas, aeropuerto de drones, hoteles…

Durante cuatro entradas, y esta es la segunda, vamos a reflexionar, gracias a un grupo de expertos doñaneros, sobre diversas circunstancias. Son reportajes que he publicado en el diario El Mundo.

La gran crisis, el cambio climático, queda en un segundo plano en Doñana por la sucesión de conflictos puntuales. Los incidentes que se suceden con agricultores onubenses por abrir pozos ilegales forman parte del paisaje de Doñana. Los choques ya ocurrieron con ganaderos almonteños en los 90. Y hay escaramuzas con anguleros y, es de temer, coquineros.

Francisco Bella, alcalde durante 20 años de Almonte y ahora líder de la oposición, defiende a sus paisanos: “La agricultura se ha desarrollado aquí como en otras zonas, en España no estamos acostumbrados a hacer las cosas de otra manera; al final se criminaliza a personas que lo único que hacen es generar riqueza”.

Foto: José María Pérez de Ayala.

“Doñana no tiene que ser un problema; hacemos las cosas difíciles, cuando algo es ilegal, es ilegal”, dice Lola Escalona, alcaldesa de Aznalcázar entre 2007 y 2015, aunque admite que “tampoco tiene el agricultor culpa, hay mucha gente que come” de esa actividad. Ella es agricultora y relata una paradoja. Cuando los comerciales de la británica Mark and Spencer´s evaluaron sus patatas, y finalmente las compraron, pidieron que etiquetara las bolsas con la frase ‘producido en el entorno de Doñana’. Lo tenían claro.

Doñana sobrevive a las iniciativas polémicas a trancas y barrancas. El caso del almacén de gas parece perdido. El propio Parlamento europeo ha respaldado que se vuelvan a evaluar ambientalmente los tres proyectos, ahora como uno solo. Incluso el Gobierno prometió a los parlamentarios de visita a la zona que le retiraría la calificación de estratégico.

En el dragado, el último asalto también es victorioso para el parque. “Eso parece resuelto”, considera Alberto Ruiz Larramendi, ex director de Doñana. “El Tribunal Supremo ha dejado clarísimo que el proyecto del 99 no se puede hacer”, afirma Juanjo Carmona, 20 años vinculado a Doñana desde WWF. “Si el Puerto quiere ir a una fase diferente, debe firmar una renuncia a ese proyecto, marcador a cero”, y arreglar los problemas con las medidas que los científicos propusieron en 2010, “que no se han aplicado”.

Charco de la Boca. Foto: Consejería de Medio Ambiente.

La mina de Aznalcóllar sí regresa. “Sigue siendo una espada de Damocles, el tema debería estar del todo cerrado”, cree Larramendi, quien lidió con la “pesadilla que no deseo ni a mi peor enemigo” del vertido de Boliden Apirsa. La reapertura está más cerca tras rechazar el juzgado el recurso de la empresa no adjudicataria. Carmona cree que pasarán años pues “puede iniciarse la vía del contencioso administrativo, hasta ahora iba por lo penal”.

La recalificación de 75 hectáreas suelo forestal en el espacio natural para levantar el proyecto CEUS es otro de las polémicas nuevas, en este caso ya millenial, al tratarse de una base de validación para drones. Habría talleres, depósito de combustible y pista de despegue de 2 kms.

Solamente el viejo conflicto ganadero parece reposado. 1.700 cabezas de yeguas y vacas raza marismeña pastan en el parque. “Hoy no se discute que el ganado bien controlado realiza una gestión medio ambiental”, afirma el secretario de la asociación ganadera, Sergio Nogales.

Otro dilema latente es el de la carretera norte de Doñana, la Cádiz-Huelva. Aunque el PP siempre pidió construirla, ahora en el Gobierno ni la menciona. Francisco Bella volverá, si vuelve a ser alcalde, con su vieja idea: un transporte público por la playa a Sanlúcar. “El parque le da permiso para recorrer en coche la playa a todo particular que lo pide, aquello es una feria; así que propongo que nadie vaya de manera privada y se haga por lo público”.

Centro de visitantes de La Rocina, ubicado junto a El Rocío.

Con la coquina a la espera de su propio conflicto, ya que los mariscadores no doñaneros exigen que les dejen entrar en esas playas, el sector económico que sí levanta cabeza es el del ecoturismo. “En los 80 dábamos servicio con land rovers; ahora hay épocas que el cupo de 8 microbuses se completa”, explica Gonzalo Dorado, gerente de la cooperativa que realiza la visita al parque nacional.

Beltrán Ceballos, creador de la Feria Internacional de Aves de Doñana, que organiza en La Puebla del Río (Sevilla), destaca la profesionalización del sector en pocos años. “Contra viento y marea”, afirma, “porque en Doñana las Administraciones no dejan hacer ecoturismo”. Él señala a los ayuntamientos: “Sólo Aznalcázar lo lleva por bandera; el de Almonte hace las cosas de forma contraproducente, y Sanlúcar no llega a internalizar el asunto de Doñana para nada”. El ex director del parque Alberto Larramendi advierte que “en Doñana los visitantes sufren muchísimas limitaciones, mientras otros colectivos, el principal el rociero, parece que tienen carta blanca para moverse”. Califica de “profunda contradicción” que “si eres rociero puedes recorrer Doñana varias veces al año, y si eres visitante, a pie tus posibilidades son cero”. Y lo dice un hermano de la hermandad matriz.

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Unos rocieros pasan por el Guadiamar. Foto: Daniel Revilla.


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