Historias – Doñana 50
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Menegildo lleva en raña a Valverde para que no se estropee los zapatos. Dos personajes que se entendieron de maravilla entre monumentales broncas. Foto: Banco de Imágenes del CSIC. Hoy 16 de octubre se celebra la segunda fecha de declaración de Doñana como parque nacional. El 15 de agosto, el consejo de ministros aprobó el La Coruña su creación, y el 16 de octubre el Boletín Oficial del Estado publica el asunto, con los límites del parque y la declaración de intenciones. Para José Antonio

Pollos de águila imperial aprenden a ser adultos en la finca del Puntal, propiedad de los González Gordon. Foto: José María Pérez de Ayala. Existen en la historia de Doñana algunas derivaciones que llevan hasta Holanda bastante interesantes, e incluso determinantes. Pero ninguna con el halo de misterio que la protagonizada por L. A. van der Molen

Una cría de saltamontes sobre un botón de oro. Foto: José María Pérez de Ayala. No es Doñana un territorio que haya generado un aluvión literario. Ámbitos paralelos, como el Rocío o el Guadalquivir, han dado lugar a muchos más textos. Por supuesto no se cuenta la abundantísima literatura científica, consecuencia de la declaración como parque nacional. El motivo debe andar en torno a su carácter ignoto, cerrado y periférico a todo durante siglos. Dos doñaneros de muchos quilates, el escritor Juan Villa y el

Una familia de linces reposa camuflada. Foto: José María Pérez de Ayala. Me apropio íntegro el relato que ahora van a leer. Lo escribe Héctor Garrido, Chiqui, fotógrafo e investigador a su aire. Me lo contó hace muchos años, pero en un par de jocosas frases ("un lince se come mis gallinas en Martinazo"), y me la ratificó su entonces pareja, mi amiga de cuando estudié a trompicones unos cursos de Biológicas, Laló. Ahora la leo enterita y me quedo boquiabierto. Hela aquí, en este

Una yegua con su perfil mágicamente recortado por la luz en la vera de Doñana. Foto: José María Pérez de Ayala. Magallanes y Elcano no vieron en 1519 más coto que el que divisa un turista playero insensible del siglo XXI: la línea de horizonte al otro lado del Guadalquivir. En verdad, los descubridores no estaban para excursiones al interior del bosque de las Rocinas, pues iban a zarpar a una misión colosal. Tanto que, de los 237 hombres que partieron, en 5 naos, volvieron

La cartografía de un lugar como Doñana, tan poco habitado, periférico e incluso salvaje, se ha realizado casi siempre de forma más bien intencionada que precisa. Incluso cuando José Antonio Valverde se adentra en la marisma, con el guarda Clarita y unas monturas, para conocer el territorio, parte con afán descubridor. Al acabar en La Puebla el recorrido días después, comenta que sólo tuvo que atravesar tres o cuatro cercas, “señal de que había pocos propietarios” . Este

Cientos de flamencos alzan el vuelo en la marisma virgen de Doñana. Foto: José María Pérez de Ayala. Con su gracejo habitual, el biólogo y escritor Miguel Delibes me contaba así en una entrevista cómo fue, en resumen, el paso de Grande Covián por las marismas a efectos del parque de Doñana: “rozó el poste”. Este ingeniero agrónomo tenía como encargo y misión personal el poner en cultivo a las marismas, esa zona insalubre. Afirma Delibes: “No ganó Grande Covián por

Antonio Chico, en su casa y con el padre al fondo, escucha al ornitólogo Pedro Weickert. Foto: Archivo familia Valverde. Los guardas de Doñana suman una leyenda que, en este caso sí, se corresponde bastante con la realidad de un tiempo y un modo de vida ya extinguido. Históricamente, han sido los encargados por el dueño del coto de mantener en perfecto estado de caza sus montes, marismas y dunas. En esto consistía la principal función del guarda mayor y su equipo. Lo demás, venía

La playa virgen del espacio natural de Doñana. Foto: José María Pérez de Ayala. Cuando se dice Matalascañas suenan músicas diferentes según quien oiga tan extraña palabra. Desde paraíso veraniego de la infancia (y adultez), a imperdonable atentado contra Doñana, o centro de las vacaciones del 'miarmismo'. El nacimiento de la macro urbanización de Matalascañas se puede considerar inevitable. Ya acogía a veraneantes desde principios del siglo XX, cuando los habitantes de, al menos, medio pelo económico de los pueblos del entorno se pagaban

Un toro cruza en Doñana la marisma. Foto: José María Pérez de Ayala. En el territorio hostil de la naturaleza virgen, hay un temor que empapa al habitante. Es el miedo a morir, a ser atacado, a la vida salvaje. Doñana hizo pasar por ese trance a quien vivía en ella. Allí han vivido animales que matan, todavía existen algunos. Sin embargo, para sorpresa de muchos, el animal que más muerte y enfermedad ha causado en Doñana y su entorno se fulmina de un manotazo: el

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