Dos cabalgan juntos – Doñana 50
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Dos cabalgan juntos

(Por la izquierda, Antonio Chico, José Antonio Valverde, Mauricio González y Pedro Weickert. Fotografía: Banco de Imágenes del CSIC)

Dos jóvenes de 29 y 26 años se conocieron un día de 1952 y ya nada sería igual para ninguno de los dos. Ni para Doñana. El mayor, Mauricio González Gordon; el joven, José Antonio Valverde. Uno terrateniente, alto, cosmopolita; otro aspirante a científico, bajito y tísico. Dos almas gemelas en lo que viene a cuento en nuestra historia: ellos no van a la naturaleza a pegar tiros, sino a estudiar sobre todo a las aves.

Mauricio se había educado en Inglaterra (donde nació) y EEUU para heredar el imperio familiar, las bodegas González Byass, entre ellas la marca Tío Pepe. Para él, Doñana aparece como la finca de la familia desde que tiene 17 años, donde su padre (muy miope, pero buen tirador), su propia esposa y todos sus amigos pasan fines de semana atendidos por el personal del palacio de Doñana.

Mauricio no es exactamente como ellos. Tiene la costumbre de observar a las aves, de tomar notas, de conocerlas y de leer publicaciones ornitológicas, todas de fuera de España. Nuestro país sigue matando animales para comérselos, sin más.

Tono Valverde: sin estudios, dinero ni salud

Poco puede imaginar que se cruzaría con Valverde, con un chico de Valladolid, de una familia venida a menos, que no pudo estudiar debido a una tuberculosis ósea que casi lo mata, y en todo caso lo dejó cojo. Tono Valverde es un apasionado de los animales, y los estudia con una intuición extraordinaria, de genio. El propio Félix Rodríguez de la Fuente, que estudia para dentista en Valladolid, se acerca a visitarlo para que le enseñe el arte de la cetrería, que era lo que interesaba a Felisón.

Un azar le permite viajar a Doñana

Un azar buscado le permite a Tono ir a Doñana. Un pajarero como él con el que se cartea, Francisco Bernis, que vive en Galicia, consigue una beca y le propone bajar a Cádiz y Huelva. Allá se van, y allí se encontrarán con Mauricio.

Los guardas se reían con eso de anillar aves

En aquél 1952 los guardas de Doñana se ríen de esas personas que se pasan la mañana sudando en la pajarera para capturar garcillas, espátulas, etc… para después soltarlos. No entienden por qué le ponen una anilla, qué sentido tiene todo aquello. De momento lo ven como algo inocente, simpático incluso. Aún no saben que, a la postre, es el final de un tiempo, de una época en la que los guardas mandaban, los señores cazaban, y las cosas se hacían como si nada estuviera cambiando fuera de Doñana.

Valverde sube a la barca que enlazaba con la orilla de Sanlúcar de Barrameda.

Mauricio y Valverde continuaron siempre la relación. Gracias a los contactos del bodeguero llega a Doñana un grupo de élite, en lo que se llamó la Doñana Expedition. Estos europeos de alto standing impulsan la campaña europea para salvar a Doñana del arrozal y los eucaliptos.

Entre los dos impulsan SEO y WWF

Mauricio y Valverde en muy buena medida son responsables de que se creara la SEO (Sociedad Española de Ornitología) y WWF (Wild World Foundation). Y gracias a la energía de Valverde, y al entendimiento de Mauricio de lo que se pretendía como final de trayecto, terminará naciendo el parque nacional.

Mucha gente intervino en esta historia. Y sin duda con igual relevancia en algunos casos que ellos dos. Pero quienes empezaron el camino, quienes en aquellos anillamientos de 1952 y 1954 hablaron un lenguaje que en España no se oía ni siquiera en la Universidad, fueron ellos y Paco Bernis.

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